Análisis Cultural Seminario Temático 2015

Un blog hecho entre todos los estudiantes del curso de 2015 de Dr. Timmer, LAS, Universidad de Leiden. Blogs de otros años: https://thematicseminarlatinamerica.wordpress.com, y https://culturalanalysisul.wordpress.com

Resumen: Presentación: La edad de la ira: La serie de Las Manos

“Mi pintura es para herir, para arañar y golpear en el corazón de la gente. Para mostrar lo que el Hombre hace en contra del Hombre”. Oswaldo Guayasamín

Oswaldo Guayasamín fue uno de los pintores más importantes del continente américano, defensor del indígenismo. En sus pinturas se combinan el expresionismo y el compromiso social. En su viaje por Latinoamérica tuvo contacto con los diferentes grupos indígenas de cada país. Su obra refleja los problemas y necesidades de aquellos grupos menos afortunados de la sociedad de América Latina. La obra de Guayasamín la clasifica en tres series; la primera se llama “Huaycañan” una palabra quechua que significa “El camino del llanto”, ésta retrata la miseria y el sufrimiento de los pueblos aborígenes de Latinoamérica. La segunda serie se llama “La edad de la ira”, y es su obra más expresiva, que mantiene un carácter de denuncia social. Y por último, la tercera se llama “La ternura” ésta es un homenaje a su madre y la mujer.

La presentación se enfoca en la segunda serie, de “La edad de la ira”. Guayasamín comienza a pintar esta serie a partir de 1961 y comprende más de 250 cuadros. y su realización es un testimonio fundamental contra la crueldad y la justicia social. El conjunto de cuadros que conforman “La edad de la ira” se basa en facetas emocionales dominantes como el llanto o la ira, entre otras. Presenta un marcado carácter de denuncia a través de los dramas del hombre del siglo XX: los conflictos bélicos de los campos de concentración nazis, la guerra civil española, las distintas dictaduras de Latinoamérica, las bombas de Hiroshima y Nagasaki, la invasión de Girón en Cuba etc.. El núcleo de obra de Guayasamín se encuentra en las emociones, los valores y la matríz ontológica de la existencia humana. Alejandro Moreano menciona que

“La particular monumentalidad de la “La edad de la ira”no proviene exclusivamente de sus características técnicas, sino y sobre todo, de la manera cómo se plasma en ella la compleja relación, propia de la pintura, entre la imagén plástica y el tema, la creación artística y la realidad; relación que resume la dialéctica entre esencia y contingencia, ser y acontecimiento, ontología e historia”.(2000:9)

Estas características se puede encontrar en sus cuadros. Si bien, Guayasamín tuvo estrechas relaciones con pintores mexicanos, quienes pretendían introducir  los acontecimientos historicos en sus cuadros, Su obra a diferencia de la de aquellos expresa emociones y valores profundos. Esa emoción de horror ante el mundo se puede observar en su pintura, en la expresión de la figura humana. Entonces, ¿Cómo es la serie de Guayasamín? Según Moreano, esta serie es un proceso de construcción del sentido a través de las variaciones o de la evolución de las expresiones de la figura que permiten captar la gama de las emociones primarias y fundamentales de la condición humana y a la vez gestar un ritmo espacial, una melodía tridimensional, el espacio dimensional del lienzo y el tiempo como movimiento plástico de la vida y el corazón. Todas estas particularidades se encuentran en su obra pictórica.

Dentro de la serie “edad de la ira” se incluye la serie “Las manos” compuesta por trece cuadros: las manos insaciables, las del mendigo, del silencio, del miedo, del llanto, de la ira, del terror, del grito, de la ternura, de la oración, de la meditación, de la esperanza, y las manos de la protesta. El pintor decía que a travéz de las manos se puede decir mucho de una persona sobre todo de los sentimientos que está experimentando el individuo. En la serie de “Las Manos” el pintor representa trece emociones de aquellos cuerpos que fueron víctimas de la injusticia social.

El cuerpo es un componente de la acción que se encuentra en conexión mutua con el pensamiento (en el que participan deseos, impulsos, sentimientos etc.). Así, la importancia de las emociones, que participan de manera orgánica en el desarrollo de la acción, determinan que actuemos como queremos y sentimos. La serie de “Las manos” refleja emociones de aquellos cuerpos que no han sido reconocidos y de aquellos sobrevivientes que buscan una ilusión de justicia.

Esta serie, para mí, representa tanto los individuos que en algún lugar del mundo o en alguna época no tuvieron la oportunidad de tener  voz como la identidad de aquellas víctimas de los horrores del siglo XX. Agamben menciona  que “la nueva identidad es una identidad sin persona, en la cual el espacio de la ética que estábamos acostumbrados a concebir pierde su sentido y debe repensarse de principio a fin” (2011:75). Al hilo de este pensamiento, se puede interpretar que el pintor a través de estás emociones estaba dando una identidad a las personas desaparecidas o víctimas de los actos bélicos del siglo XX.

La pregunta de mi compañera Arta van de Vorst, ¿Las emociones pueden construir una identidad? Me pareció importante. En efecto se podría decir que las emociones no forman una identidad pero si lo analizamos desde el punto de vista de lo que el pintor quería expresar en su obra, esas emociones de aquellos que vivieron una injusticia social son el centro de la representación. Como dijo el mismo Guayasamín “Mi pintura es para herir, para arañar y golpear en el corazón de la gente. Para mostrar lo que el Hombre hace en contra del Hombre”. Se podría concluir entonces que les da identidad a través de la representación de la emociones. En sentido similar, el comentario de Olivier van Hoore apuntaba a ‘identidad colectiva’ de aquellos que perdieron la suya por la injusticia social a nivel mundial. Asimismo, Elfi Beijering y Dennis Bus comentaron que el enfoque del lenguaje en las manos personifica y en esa medida se podría convertir en una identidad.

La  serie de “Las Manos” concluye con el cuadro de “Las manos de la Protesta”. Guayasamín le dá un enfoque diferente que a los demás: éste es el doble de tamaño que los otros, y en él usa más el color negro que significaría la injusticia. Aquí el pintor nos muestra una vez más que al hombre ya no le queda nada, sólo La Protesta ante toda la miseria humana. Como comentó Nanne Timmer, éstas emociones sugieren una creación identitaria colectiva de aquellos cuerpos que alguna vez existieron.

En la misma linea, Alejandra Szir apuntaba en su comentario que Guayasamín no fue el único personaje de aquel tiempo  que luchó por dar una identidad a aquellas víctimas, como puede leerse en las poesías de Idea Vilariño quién vivió la misma época y que también les da identidad a esos cuerpos sin voz.

Bibliografía:

Agamben, Giorgio. “Desnudez”. Identidad sin persona. Buenos Aires. Adriana Hidalgo, 2011. P.67-78

Traducción: Mercedes Ruvituso y María Teresa D’Meza

Giorgi, Gabriel. “Formas Comunes” Biopolítica y cultura. “Hacer vivir”. Buenos Aires. Eterna Cadencia. 2014 p. 17-27

Moreano, Alejandro. De la edad de la ira a mientras viva siempre te recuerdo: ¿Culminación o ruptura?. Quito. Kipus, revista Andina de Letras. 2000. http://repositorio.uasb.edu.ec/bitstream/10644/1613/1/RK-11-Homenaje.pdf

www.fundacionguayasamin.org

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Esta entrada fue publicada en 20 marzo, 2015 por .
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