Análisis Cultural Seminario Temático 2015

Un blog hecho entre todos los estudiantes del curso de 2015 de Dr. Timmer, LAS, Universidad de Leiden. Blogs de otros años: https://thematicseminarlatinamerica.wordpress.com, y https://culturalanalysisul.wordpress.com

Resumen de la clase sobre El infarto del alma

El lunes pasado discutimos en clase El infarto del alma, libro de Diamela Eltit y Paz Errázuriz que representa con texto y fotografías a un otro particularmente difícil de ‘conocer’ y por tanto de representar: el residente del manicomio Philippe Pinel en Putaendo, Chile.

El texto está dividido en varios apartados de índole diferente: algunos son testimonios ficcionales en los que un narrador residente escribe cartas de amor a otro residente; en otros habla la propia Eltit, contándonos lo que ve y lo que siente durante la visita al manicomio. Para investigar cómo están representados los residentes en el libro, la clase se enfocó en aquellos apartados que llevan el nombre ‘El infarto del alma’ y en los que forman su ‘diario de viaje’.

Descubrimos que las maneras en las que Eltit se refiere a los residentes  son varias. Primero, en su diario de viaje, Eltit se refiere con gran frecuencia a la materialidad de los cuerpos de los residentes, usando palabras como ‘cuerpos’, ‘figuras’ o ‘seres’, diciendo que sólo conservan ‘un pedacito de ser’ (4), lo que enfatiza la falta de infarto_4su persona: los residentes son mera Zoe, seres vivos desprovistos de la capacidad de participar en la vida política, seres que no tienen una vida mental que vaya más allá de los impulsos físicos. En otras partes del texto, en cambio, Eltit recurre a un discurso ya existente, un discurso que ve al loco como si estuviera habitado por algo divino que los sanos, nosotros, no logramos entender o captar[1]. Se trata de un discurso bastante común entre los que cuidan a gente con discapacidad mental y del que Eltit se hace eco en su texto, al parecer haciendo lo opuesto que lo anterior: en vez de hablar de ‘meros cuerpos materiales’ a los que les falta algo (persona), en varios apartados de ‘El infarto del alma’ encontramos referencias a Dios y a lo divino. Habla por ejemplo de un ángel que acompaña a uno de los residentes y en la página 18 escribe cómo ‘el amor de Dios se enclavará en el cuerpo del insano’ y que el loco está ‘como habitado por las esquirlas de Dios’(18). Es decir, aquí les otorga algo extra, algo más allá de lo humano.

Tercero, Eltit toma su visita al manicomio como un pretexto para escribir sobre el amor humano. Observando una pareja que está tomando la merienda, compartiendo los alimentos, ella escribe ‘a la manera radiográfica veo la gran metáfora que confirma toda pareja; la vida entera anexada a otro por una taza de té y un pan con mantequilla’ (6). Además de ‘meros cuerpos’ o personas dotadas de ‘átomos divinos’, el otro aquí también sirve para desvelar el fundamento o la esencia de lo que significa ser humano, o lo que es amar como un humano. Tenemos entonces a una representación contradictoria, y parte de la clase se centró en investigar cuál podría ser la causa de aquello.

En la representación del ‘loco’[2] se presentan unas cuántas complicaciones adicionales que no surgen cuando queremos representar al otro cultural: por lo que nos dice el texto de Eltit, muchos de los residentes del manicomio parecen no tener habla. Eso significa una imposibilidad de hablar por sí mismo. Segundo, quizás mucho más importante, los residentes del manicomio no tienen a su disposición ninguna manera de dar o no su consentimiento para su representación. Los residentes del manicomio carecen de la máscara de la que habla Agamben en ‘Identidad sin persona’ – carecen de una persona que les habilite articular su identidad hacia fuera, hacia el otro. Si según Agamben es justo esta máscara la que hace que seamos reconocidos por el otro, esto implica que el mundo del ‘loco’ es impenetrable, incomprensible e irreconocible. En el caso del ‘loco’, por lo tanto, no puede haber representación, sino sólo presentación. Cada intento de representación acaba por ser, al fin y al cabo, un engaño.

Las consecuencias de la imposibilidad de reconocer al ‘loco’ a la manera de Agamben las encontramos tanto en la representación contradictoria que hace Eltit de ellos como en la proyección de un discurso propio sobre la figura que describe. Parte de esa búsqueda interminable para encontrar al otro son aquellos apartados de ‘El infarto del alma’ donde Eltit crea un narrador –uno de los residentes–  que escribe una carta de amor, supuestamente a otro residente. Ahí Eltit habla entonces por el otro: inventa algo que ella piensa que podrían estar pensando los residentes para presentarlo como si fuera su voz. Esto nos lleva a pensar que, lejos de visibilizar el otro marginado, Eltit no nos muestra mucho más que su propia proyección sobre un fondo que ella no logra llegar a conocer. La representación que hace de los residentes quizás nos enseña más sobre lo que piensa Eltit del amor humano que lo que realmente viven los residentes de Philippe Pinel.

En cierto contraste con el texto, las fotografías de Errázuriz al menos sí nos enseñan los rostros de los residentes. Para representar lo irrepresentable la fotografía parece un medio más apto porque, por más selección e interpretación que pueda haber –y por más subjetiva que sea–, el retrato nunca podrá reemplazar del todo a la persona que muestra. Las fotos de Errázuriz enseñan, señalan, indican que esta gente está ahí.

[1] Ejemplos de la representación de gente con discapacidad mental con rasgos divinos se encuentran por ejemplo en www.angelsindisguise.net o en https://www.youtube.com/watch?v=1cZDhGK18zw.

[2] La problemática de representar a la gente con discapacidad mental de hecho empieza ya cuando queremos darles nombre. ¿Son locos?, ¿gente diferente?, ¿discapacitados? Cada categorización tiene algo torpe que no alcanza a decir lo que quiere decir. La única solución sería la de un nombre que deje intacta la unicidad de cada cual, el nombre propio. En ‘El infarto del alma’ los residentes siguen en gran medida anónimos. Las fotografías no mencionan los nombres de la gente retratada, ni el texto deja claro quién es quién. En el trabajo final me gustaría trabajar más este aspecto del texto.

Un comentario el “Resumen de la clase sobre El infarto del alma

  1. Pingback: (Re)presentar al otro: El Infarto del Alma. Comentario de clase | Análisis Cultural Seminario Temático 2015

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada en 25 abril, 2015 por .
A %d blogueros les gusta esto: