Análisis Cultural Seminario Temático 2015

Un blog hecho entre todos los estudiantes del curso de 2015 de Dr. Timmer, LAS, Universidad de Leiden. Blogs de otros años: https://thematicseminarlatinamerica.wordpress.com, y https://culturalanalysisul.wordpress.com

“Naciendo en tu oscuridad”. Las Hijas de la Higuera de Gabriela Milone. Resumen de clase.

adriana-lestido-madres-e-hijas-01

Foto: Adriana Lestido.

Durante la clase sobre cuerpo y nacimiento hemos analizado el libro de poesía Las hijas de la higuera (Milone, 2007). Nos hemos detenido sobre su temática, quién es el sujeto lírico y la manera en que el cuerpo se hace presente en el texto. Además, discutimos la función de los paréntesis utilizados en muchos de los poemas. Ideas de Luce Irigaray, Hèléne Cixous y Julia Kristeva que parecieran haber inspirado pasajes de Las hijas de la higuera, han sido consideradas. Finalmente, retomamos dos observaciones de Giorgio Agamben con respecto al ser humano y vimos cómo pueden redimensionar la lectura de los poemas de Milone.

¿Cual es la temática del libro? ¿Podemos decir que es un libro sobre “nacimiento”? “Milone construye un libro de marcado carácter femenino donde se reflexiona sobre la función del cuerpo de la mujer a través de la figura de la madre. (…) presenta tanto la identidad particular que sólo la mujer posee al desarrollarse como madre como lo que pasa con esta condición cuando le ha sido negado ser fértil (…)”, resume Ruth Chávez Verdezoto en su reseña.

El nacimiento es visto en un sentido amplio, si la madre pare a la hija y la higuera da frutos, la hija crea palabras: “Si no me besaste los labios (…)/ no sabrás del sabor/ de mis palabras como hijos yermos/ en los siglos del nunca de los higos de nadie” (p. 12).

La higuera del título se explica con dos epígrafes que inician el primer poema (p. 9, Mateo 21,19 y Marcos 11,12) que se refieren al episodio en que Jesús maldice a una higuera que no da frutos y que luego se secará. La higuera simboliza, en este primer poema, el cuerpo de la madre. La palabra “hijas”, en plural, en el título, es llamativa, teniendo en cuenta que en el transcurso del libro sólo hay una hija. Esto podría ser una forma de universalizar. Las citas bíblicas en muchos de los poemas confirman esta hipótesis del intento de hacer de este libro un texto que trascienda el individuo que habla en él. La aliteración de las palabras hij-a/ hig-uera une aún más a la madre, la higuera y la hija.

Es notable la presencia de distintas voces. Al principio, el sujeto lírico es la hija que se dirige a su madre (p. 9): “Sabías mamá de la cruz que me dibujaba/ entre la frente y el pecho por el miedo y lo que despuntaba?”. Pero más adelante escucharemos la voz de la madre respondiéndole a la hija (p. 21), la hija dirigiéndose a su padre (p. 23) y el padre hablándole a su hija (p. 35, 45). Algunos poemas (p. 27, 31 y 41) están en tercera o en segunda persona y se dirigen a “la nena” aunque no está claro quién ha tomado la palabra. Puede ser la misma hija que se habla a sí misma.

A veces habla solamente la hija (arias), o encontramos dos voces (dúos de la hija y la madre), o se agrega el padre (tríos). El epígrafe de Karl Jaspers y las citas bíblicas son también voces, aunque en letra más pequeña y, por lo tanto, menos importantes. El padre recita o canta en italiano “en su lengua de madre” por lo que resuena la abuela (p. 45). La traducción del italiano en la misma página no es literal, si no más bien interpretativa, el traductor toma la palabra. Lo dicho entre paréntesis agrega más comentarios a este “sistema coral”, como lo ha denominado Silvio Mattoni. Nelly Richard dice, con respecto a la nueva narrativa escrita por mujeres en Latinoamérica: “Leer no sería entonces reconocer un sentido ya cifrado en la obra y transmitido por ella como resultado sino la actividad de recrear postulados de lectura a través de una red de enunciados ambiguos y plurales que descentra toda imagen de autoría/autoridad” (Richard,1996, p.743, el subrayado es mío). La forma en que la hija va cediendo la palabra a sus padres y la resonancia de diversos discursos en los poemas, se corresponde con la posición crítica que postula Richard, basándose en Kristeva, en la que lo femenino no es algo formado de antemano sino un diálogo interdiálectico.

El cuerpo y la palabra están entrelazados a lo largo del libro, como se entrelazan las distintas voces. La palabra se hace cuerpo y el cuerpo se hace palabra. “La cruz sobre el vientre o en la corteza,/ en el sudor de la nena quieta/ en la labor del salmo de todas las dudas,/ en el mareo del rezo de todos los ardores” (p. 10). “Vientre”, “sudor”, “labor”, “mareo” son vocablos que refieren al cuerpo y se entremezclan con “cruz”, “salmo”, “rezo”, la palabra o lo divino.

Los paréntesis, curvados como un vientre, contienen al cuerpo en el poema “I. ¿Por qué me sacaste del seno materno? Job 10, 18” (p. 17). Esta iconicidad se constata también en “II. Reclamaré su sangre de tu mano. Ezequiel 3,18” (p. 19, 20), siendo las palabras entre paréntesis (“plétora”, “la certeza”, “el legado”, “trasiego”, “el clamor”) conceptos líquidos, que cambian de recipiente cuando al nacer la hija ya no estará más contenida por su madre, si no por su propio cuerpo, “el cuerpo nuevo”. Además, las palabras entre paréntesis funcionan como comentarios, acotaciones del tipo libreto de teatro e, incluso, uniendo poemas en forma gráfica, efecto subrayado por la aliteración de las palabras. [Me refiero a “(despertar cayendo)” y “(desesperar dudando)”, p. 37 y 39.]

La presencia del cuerpo de la madre en los poemas nos invitan a relacionarlos con Irigaray y Cixous. Irigaray priorizará el contacto sensorial con la madre, en la búsqueda de una lengua primigenia, anterior al Logos masculino (Richard, p. 740). El contacto entre madre e hija, mujer y mujer, es líquido y se opone a la rigidez falocrática. Esta fluidez está presente en Milone: “Tu cuerpo es mi cuerpo de hija afirmada,/de sangre que corre sin alguna otra razón/que tu anhelo” (p. 13-14).

Cixous explora la voz femenina y la compara con la leche de la madre. Milone realiza un paralelo entre la leche materna y la leche de las brevas (p. 9), uniéndolas al concluir el poema con sus propias palabras, sus hijas (p. 12). Voz, leche y escritura están entrelazadas. Pero para Milone la liquidez no es una propiedad exclusiva de la mujer. El padre tiene su leche, el semen, “blanco invitado a formarme” (p. 23).

Tanto Irigaray como Cixous han sido acusadas de esencialistas, ya que reducirían la condición femenina a la biología, al poder ser madres. Kristeva tiene una postura más crítica con respecto a la maternidad, la considera un “continente perdido” pero inexistente. Esta nostalgia es palpable en Milone (p. 19, 20). También la idea de Kristeva mencionada más arriba de que no existen dos opuestos femenino-masculino, si no que son fronteras que interdialogan y que es de este movimiento constante, donde surge la escritura. En las múltiples voces del libro de Milone vemos una prueba de esta hipótesis.

Introducir a Girogio Agamben en el análisis podría resultar arbitrario después de haber establecido la relación de los poemas con Irigaray, Cixous y Kristeva. Aún así, el concepto de que el hombre es el animal que puede su propia impotencia (Agamben, p. 44), arroja, sobre la infertilidad de la higuera/ madre del primer poema, una luz liberadora. “Poder el no” es casi una declaración de principios, una rebeldía que humaniza. “Que no brote nunca, que no coma nadie” (Milone, p. 9). Pero el deseo de ser reconocidos por otros (Agamben, p. 46) está presente en Milone y se puede relacionar con el diálogo con la madre y el padre y de esta manera también con Irigaray, Cixous y Kristeva. La hija reconoce a los padres y quiere ser reconocida por ellos, sabe que ellos la ven, que ven su mirada. La hija les cede la palabra, los acepta y también reprocha y reclama.

Para concluir, una cita de Kristeva, en la que la palabra y la carne están en igualdad de condiciones, el programa de Milone en su libro: “Let a body finally venture out of its shelter, expose itself in meaning beneath a veil of words. WORD FLESH. From one to the other, eternally, fragmented visions, metaphors of the invisible” (Kristeva, p. 134).

Bibliografía

Agamben, G.: Nudities. Stanford, 2011.

Kaplan, A.: “The psychoanalytic sphere and motherhood discourse”. En: K. Woodward (red.) Identity and difference. Londres, 1997, p. 289-297.

Kristeva, J.: “Stabat mater”. En: Poetics Today, vol. 6, núms. 1-2, The Female Body in Western Culture: Semiotic Perspectives. Durham, 1985, p. 133-152.

Mattoni, S: “Sobre Las Hijas de la Higuera de Gabriela Milone”. En: http://alcioneditora.blogspot.nl/2009/07/gabriela-milone-las-hijas-de-la-higera.html.

Milone, G.: Las hijas de la higuera. Córdoba, Argentina, 2007.

Richard, N.: “Feminismo, experiencia y representación”. En: Revista Iberoamericana, vol. LXIII, núms. 176-177. Pittsburgh,1996, p. 733-744.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada en 26 abril, 2015 por .
A %d blogueros les gusta esto: