Análisis Cultural Seminario Temático 2015

Un blog hecho entre todos los estudiantes del curso de 2015 de Dr. Timmer, LAS, Universidad de Leiden. Blogs de otros años: https://thematicseminarlatinamerica.wordpress.com, y https://culturalanalysisul.wordpress.com

El cuerpo escindido: “El cuello del gatito negro” (Reseña)

“El cuello del gatito negro” es un relato corto que pertenece al libro de cuentos Octaedro (1974) de Julio Cortázar. El libro lo componen ocho cuentos disímiles pero que, como apuntó su autor en el momento, “podrían ser partes integrantes de una totalidad, las caras de una misma figura”. En estos cuentos lo imaginario se interpreta como algo inherente a lo real y al revés. En el caso de El cuello del gatito negro el orden de los acontecimientos extraños y misteriosos va in crecendo, internando al lector a un espacio inhóspito, el universo interior de los personajes, del cual, como veremos, no hay escapatoria posible.

Lucho, el protagonista masculino del cuento, toma  contacto con Dina en el metro a través del roce de sus manos en la barra metálica del vagón. Las manos enguatadas aferradas con fuerza a la barra de la joven Dina se asemejan al cuello de un gatito negro retorciéndose. La chica no puede controlar sus manos,  éstas actúan por si solas, como si estuvieran y al poco tiempo empiezan una pequeña conversación manual con las de Lucho. Los dos se ponen a hablar de forma inquietante,  descienden del metro y se dirigen al piso de ella. Lucho toma este primer extraño contacto como un juego de seducción femenina a pesar de que ella trata en varias ocasiones, con unos diálogos inacabados y declaraciones abstractas,  de explicarle que lo que tiene en realidad es un problema, pero no llega a especificar cual, todo es misterio. Los personajes se besan, se acarician, pero ya desde el principio percibimos algo oscuro en todo ello. Entonces, llega literalmente la oscuridad. La luz se apaga inesperadamente y  Dina impulsada por miedo a no poder ver, busca las cerillas desesperadamente  pero el capricho de sus manos vivas se lo impiden tornándose todo en un caos violento. Los intentos de Lucho de reducir a Dina son inútiles, la ataca involuntariamente a lo que ésta, poseída por una fuerza felina lo aplaca. El caos entra en la vida de Lucho justo en el momento en que creyó haber logrado una fácil conquista.

En este cuento lo fantástico, rasgo tan recurrente de la literatura del autor, reside en el cuerpo de Dina. Éste se trata de un cuerpo dividido y en constante duelo con la protagonista, que  la lleva, contra su voluntad, al recodo más dionisíaco de su ser. Es como si sus pulsiones físicas fueran las de una fiera, en este caso, como las de un gato, con pequeñas garras, garfios, uñas que arañan incontrolablemente. El relato reelabora una de la temáticas más comunes de literatura fantástica, que es la rebelión de objetos inanimados (partes corporales en este caso) que se rebelan frente a su poseedor clamando una autonomía salvaje y a veces hasta peligrosa. La mujer entendida en el espectro de un gato es motivo recurrente en la literatura cortazariana, y como vemos en este cuento llega a su máxima exploración. El gato también en sus cuentos suele desempeñar la función de mediador de espacios y en este relato es aquel que nos invita a pasar al mundo de “ lo otro”, de lo que se nos escapa a primera vista de nuestro entendimiento. La victoria de lo mágico implica eso sí en el caso de Dina una derrota, ella es una víctima de sus manos vivientes de las que desearía deshacerse pero sólo la idea hacerlo con una picadora de carne, como ella dice, nos genera una terrible angustia.

Esta sensación de angustia y ansiedad sutil  nos persigue a lo largo de cuento junto con la dualidad entre lo racional y lo irracional, la mujer y el animal, hasta llegar a la dicotomía de los sensual y lo violento. El juego erótico, inofensivo que se da en el metro en el espacio abierto se violenta una vez llegados a lo privado y la oscuridad, creando un escenario laberíntico y claustrofóbico donde el palpar, los tirones, los arañazos y los golpes nos infundan un malestar totalmente incómodo.

Por otro lado, los silencios sintomáticos, los diálogos inacabados y la incapacidad de verbalizar lo que ocurre generan un vacío lleno de significados flotantes, que sólo grandes cuentistas como Cortázar son capaces de generar. Sacar lo fantástico en lo cotidiano, lo táctil de la oscuridad, los gatos de los guantes es lo que El cuello del gatito negro te ofrece en su lectura, un cuento que siempre volverás a recordar cuando bajes la mirada de nuevo hacia tus manos aferradas a la barra del metro.    SB2_4187

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Esta entrada fue publicada en 6 mayo, 2015 por .
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