Análisis Cultural Seminario Temático 2015

Un blog hecho entre todos los estudiantes del curso de 2015 de Dr. Timmer, LAS, Universidad de Leiden. Blogs de otros años: https://thematicseminarlatinamerica.wordpress.com, y https://culturalanalysisul.wordpress.com

Pensar la percepción sensorial: comentario de la clase invitada de Piet Devos

El lunes 4 de mayo dr. Piet Devos vino a Leiden como docente invitado para hablar sobre sus investigaciones en el área de Sensory Studies, campo académico en crecimiento que aborda la temática de cómo pensamos y teorizamos los sentidos y la percepción sensorial.  Sensory Studies rechaza la idea de la percepción sensorial como algo estable o biológico para proponer que la manera en que nos relacionamos con nuestros sentidos se ve en gran medida determinada por discursos, convenciones culturales y el tiempo en que vivimos. Para ilustrar que la manera en que pensamos los sentidos es pasajera y circunstancial, Devos señaló el gran éxito en Holanda del libro del neurólogo Dick Swaab, Wij zijn ons brein (Somos nuestro cerebro), libro de divulgación Five sensory organscientífica que en el fondo lo que hace es reducir la percepción sensorial a la comunicación entre los diferentes neuronas del cerebro, procedimiento en el que resuena la idea del individuo como un conjunto de datos biométricos del texto de Agamben, ‘Identidad sin persona’. Devos nos habló también de las consecuencias que tienen los avances de la biología y la tecnología sobre cómo pensamos los sentidos. Cuando no sabíamos mucho de los procesos biológicos que hacen funcionar nuestros sentidos, la vista se consideraba la manera más neutral y objetiva de percibir el mundo. Aunque siga vigente la idea de la supuesta superioridad de la vista sobre los demás sentidos, ahora, con más entendimiento del funcionamiento del ojo, podemos empezar a entender que la imagen mental con la que quedamos al usar nuestros ojos es el resultado de una construcción que, en el fondo, sólo hasta cierto punto depende de la vista misma.

Creo que donde Devos señaló de manera muy neutral la influencia de la ciencia sobre la concepción de los sentidos, es importante que sus análisis hacen más que señalar la mera presencia de discurso: tampoco deberíamos soltar los sentidos del cuerpo, peligro que surge cuando pensamos sobre el discurso. Por otro lado, deberíamos tener cuidado de no caer en la trampa de ver el cuerpo y pensar los sentidos como Dick Swaab, cuyo libro casi vacía la percepción sensorial  de todo lo que tiene que ver con interpretación humana para comunicar una concepción del hombre no sólo como el sujeto que describe Agamben en ‘Identidad sin persona’, sino que también reduce el cuerpo a un recipiente de impulsos que responde a aquellos estímulos tal como lo haría una máquina. Devos, pero también el neurólogo Vilayanur Ramachandran en este contexto nos conducen por un camino intermedio. En su libro de 1998, Phantoms In The Brain: Probing the Mysteries of the Human Mind Ramachandran aborda la percepción sensorial como una combinación de por un lado procesos neurológicos y, por otro lado, influencias sobre tales procesos que son de otro índole, por ejemplo las culturales o las que tienen que ver con el pasado personal del individuo.

Lo que quedó claro después de la clase de Devos es que queda mucho por decir sobre los sentidos. A través de los análisis del cuento de Cortázar y el poema de Huidobro Devos nos abrió el mundo casi inesperado del tacto. Según Devos, sin el tacto, que es además el único sentido que compartimos con todos los animales, es imposible saber que somos o que tenemos un cuerpo. Esto, de hecho, también sucede con los demás sentidos, pero muchas veces el afuera –mucho más presente conscientemente si hablamos de los sentidos que no son el tacto– nos impide tener conciencia de que también sentimos o percibimos el propio cuerpo permanentemente. Podemos tapar los oídos o la nariz, cerrar los ojos o no comer. El tacto es el único sentido que parece como si lo usáramos siempre, en cada instante de nuestras vidas, por el simple hecho de que existe la gravedad: alguna parte de nuestro cuerpo siempre toca algo, sea el suelo, el agua, nuestra ropa o el roce del aire sobre la piel. Pero, si lo pensamos bien, siempre olemos el aire o nuestro propio olor, siempre tenemos el sabor de nuestra saliva en la boca y aunque nos tapemos los oídos, seguimos escuchando el latido de nuestro corazón. Más bien es en la medida en que pensamos el tacto como algo más íntimo y por eso menos dependiente del afuera que los demás sentidos, que tal vez sea lógico que demos el tacto por sentado y que Devos haya podido decir que es tan fundamental o básico que se nos hace difícil pensarlo. Sentimos una necesidad de la vista para poder pensar el cuerpo que tal vez está sobreestimada; todavía sigue vigente el discurso que relaciona la vista a la racionalidad objetiva y el tacto a la subjetividad y a la irracionalidad. Es por eso que el tacto, por razones discursivas, históricas y culturales, ha sido mucho menos teorizado que la vista.

Este punto de vista que piensa el cuerpo tomando al menos en cuenta la imposibilidad de prescindir del tacto va en dirección contraria a todo lo que se ha teorizado sobre el estadio del espejo de Lacan. En el estadio del espejo el niño o la niña se ve a sí mismo en el espejo y reconoce la imagen de su cuerpo como un todo. El niño o la niña entiende a partir de este momento los límites de su cuerpo y puede reconocer dónde empieza el afuera. Y esos límites le permiten ubicar el yo. Esto se ve anulado por Sensory Studies en la medida en que la supuesta imprescindibilidad del estadio del espejo para el desarrollo sicosexual del sujeto implica que sin la vista uno no podría entrar al orden simbólico, no podría entrar al mundo de lenguaje, ni siquiera podría llegar a formar un entendimiento de los límites del propio cuerpo. Siguiendo la lógica de Lacan, aquello que precede el yo, quedaría en Lo Real, donde el (todavía no-) sujeto es dominado por completo por un caos de sus impulsos, percepciones y necesidades que todavía no sabe cómo filtrar o interpretar. Parece, pues, que Lacan padeció de un fuerte caso de ocularcentrismo. Si hubiera podido apreciar las dimensiones casi olvidadas del tacto que son fundamentales para la propiocepción y para poder determinar los límites del propio cuerpo, la teorización del estadio del espejo tal como está habría sido imposible.

Un comentario el “Pensar la percepción sensorial: comentario de la clase invitada de Piet Devos

  1. artanathalie
    29 mayo, 2015

    De la serie “de Volmaakte Mens” (el Hombre Perfecto):

    “De metafoor van de hersenen als computer, daar kan tegenwoordig geen neurowetenschapper of filosoof nog omheen. Sinds de ontdekking dat een brein bestaat uit miljarden neuronen die elektrische pulsjes met elkaar uitwisselen, is de ultieme opgave voor de wetenschap geweest om gedrag van mens en dier te verklaren als niet meer dan signaalverwerking: sensorische prikkels, door de zintuigen vertaald in elektrische pulsjes, komen het brein binnen, worden bewerkt en gaan weer naar buiten als elektrische pulsjes die spieren en klieren aansturen – net zoals een computer ingekomen bits verwerkt tot uitgaande bits, die een nieuw beeld op het scherm zetten, of een printer aansturen. Als deze metafoor adequaat is, dan ‘zijn wij ons brein’, om met Dick Swaab te spreken, en dan is het met de vrije wil gedaan, en met god – voor wie daar nog aan hechtte”

    http://www.vpro.nl/de-volmaakte-mens/artikelen/columns/de-volmaakte-illusie.html

    http://www.vpro.nl/de-volmaakte-mens/kijk/afleveringen/aflevering-3.html

    (en holandés…)

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Esta entrada fue publicada en 11 mayo, 2015 por .
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