Análisis Cultural Seminario Temático 2015

Un blog hecho entre todos los estudiantes del curso de 2015 de Dr. Timmer, LAS, Universidad de Leiden. Blogs de otros años: https://thematicseminarlatinamerica.wordpress.com, y https://culturalanalysisul.wordpress.com

(Re)presentar al otro: El Infarto del Alma. Comentario de clase

El lunes 20 de abril Elfi Beijering presentó en su clase un análisis de El Infarto del Alma – libro, documento, testimonio que es fruto de una colaboración entre la autora Diamela Eltit y la fotógrafa Paz Errázuriz. Los residentes del manicomio Phillipe Pinel en Putaendo, Chile son, literalmente, el objeto del libro: Eltit representa en texto y Errazuriz en imágenes distintas parejas de residentes enamorados.

Beijering introdujo su análisis creando una escala en que se contraponían las palabras animal y humano, definidas con la ayuda del diccionario de la RAE, para poder señalar la manera en que Eltit se refiere a los residentes: o bien como ‘figuras deformadas’ o como ‘seres divinos’. La pregunta fue, siguiendo a la descripción de los residentes de la autora, ¿dónde en la escala ponerles? ¿Más cerca al animal que al ser humano? En vez de destacar la voluntad, o la intención, de la autora de dar voz a los residentes – como mucha de la crítica suele hacer – coincido con la opinión de Beijering que Eltit más bien les describe de una manera que puede choquear. Descripciones que (no a propósito) llegan a ser casi denigrantes y que sin duda crean una distancia entre residentes y visitantes, locos y sanos, los otros y ‘nosotros’. Estableciendo los opuestos ‘animal’ y ‘humano’ Beijering siguió la manera ‘linear’ que se manifiesta en el texto para poder dar enfoque a la búsqueda de la autora de representar a los residentes y por siguiente poder destacar el resultado: una representación contradictoria. Como fue sugerido en clase por Nanne Timmer, utilizar como opuestos los conceptos bios y zoe según presentado por Giorgio Agamben acaso habría dado más libertad, más juego para llegar a indicar la contradicción que crea Eltit indicando los residentes por un lado como ‘figuras’ o ‘cuerpos’ y por otro como ‘seres divinos’, ya que Agamben incluye en el zoe tanto el animal y el mero cuerpo como lo divino.

‘Representar al otro’ parece, entonces, el objetivo de la escritora y la fotógrafa. Surge la pregunta: ¿es posible hablar por el otro? (o: can the subaltern speak?) ¿Cómo representar al otro – más si, como parece que es el caso de mucho de los residentes, no tiene habla (o logos)? Como lo plantea Beijering de manera excelente:

Los residentes del manicomio carecen de la máscara de la que habla Agamben en ‘Identidad sin persona’ –
carecen de una persona que les habilite articular su identidad hacia fuera, hacia el otro. Si según Agamben es
justo esta máscara la que hace que seamos reconocidos por el otro, esto implica que el mundo del ‘loco’ es
impenetrable, incomprensible e irreconocible. En el caso del ‘loco’, por lo tanto, no puede haber
representación, sino sólo presentación. Cada intento de representación acaba por ser, al fin y al cabo, un
engaño.[1]

En El Infarto del Alma el intento a (re)presentar se manifiesta de tres diferentes maneras, que todas dan énfasis a la posición de intermediario que toman (¿inconscientemente?) Eltit y Errázuriz: a través de un diario de viaje, apartados ficcionales y a través de fotos; de lo visual.
Para poder dar enfoque a la función de intermediario de las dos artistas y la manera en que se relaciona con la (re)presentación, vemos primero una definición de lo que es un testimonio:

“By testimonio I mean a novel or novella-length narrative in book or pamphlet (that is, printed as opposed to
acoustic) form, told in the first person by a narrator who is also a real protagonist or witness of the event he or
she recounts, and whose unit of narration is usually a “life” or a significant life experience. Testimonio may
include, but is not subsumed under, any of the following categories, some of which are conventionally
considered literature, others not: autobiography, autobiographical novel, oral history, memoir, confession,
diary, interview, eyewitness report, life history, novela-testimonio, nonfiction novel, or ‘factographic
literature” … The situation of narration in testimonio has to involve an urgency to communicate, a problem of
repression, poverty, subalternity, imprisonment, struggle for survival, and so on. (Gugelberger citando a
Beverly, 9)[2]

Para empezar vemos el ‘diario de viaje’ de Eltit que funciona más que nada como un testimonio de su propia experiencia. En dichos apartados describe su propia percepción, su propia vivencia de la visita al manicomio. Es allí donde encontramos las alusiones a los residentes como ‘figuras’ o ‘cuerpos’.. Eltit funciona aquí como intermediario en el sentido de que da testimonio de “a significant life experience” (para ella) que implica “an urgency to communicate” (¿la pobreza en que viven los residentes? ¿El hecho de que muchos de ellos son registrados como NN?). El diario de viaje, se podría decir, da testimonio de una situación en vez de que representa a los residentes del manicomio: sí les presenta – y en este sentido afirma su existencia

Los apartados llamados ‘infarto del alma’ son cartas de amor ficticias de un residente a otro. Es allí donde surge de manera evidente la pregunta si es posible representar al ‘Otro’ – al otro que no tiene voz. Los apartados ficcionales son un intento de dar voz a los que no tienen a través de la autora poniéndose en el lugar del ‘loco’, fingiendo como si fuera uno de los residentes hablando. Sin embargo, lo que sucede es el contrario; la voz de Eltit parece estar aún más presente en estos apartados que en su diario de viaje. Vemos que aquí, en su intenta de dar voz a los residentes, se afirma su papel de intermediario. La pregunta es si convince…
Se podría decir que el resultado es inverosímil – o bien, que en las cartas de amor se afirma la representación contradictoria como indicada por Beijering, después de afirmar que lo que hace Eltit en realidad es tomar “su visita al manicomio como un pretexto para escribir sobre el amor humano”.
Tomar algo como pretexto en este caso implica que en teoría podría haber sido cualquier lugar, cualquier ser humano careciendo de cualquier cosa en función de pretexto para describir lo que es el amor humano. Es decir, los residentes del manicomio son, literalmente, objeto del libro. Teniendo en cuenta que los residentes son bien irrepresentables y que su carecer de una máscara hace que son impenetrables e irreconocibles; ‘utilizarles’ como pretexto – me pregunto – ¿es hacer grotesco, o ridículo la otredad? De todos modos, lo que el conjunto del ‘diario de viaje’ y ‘infarto del alma’ afirman es la imposibilidad de realmente representar a un otro tan irreconocible o impenetrable: “cada representación acaba por ser, al fin y al cabo, un engaño”

La fotografías, como también propone Beijering, son el sostén del libro porque “al menos nos ensenan los rostros”, hace que ‘nosotros’ reconozcamos a los residentes como personas.
Como afirmado en el resumen de la clase: la imposibilidad de representar a los residentes de Phillipe Pinel hace que El Infarto del Alma es una presentación. Presentación de sobre todo una situación. Son las fotografías que hacen que les esté otorgado rostro a los residentes – algo en que al menos ellos mismos se pueden reconocer.

[1] https://analisisculturalamericalatina.wordpress.com/2015/04/25/resumen-de-la-clase-sobre-el-infarto-del-alma/

[2]Gugelberger, Georg M. The Real Thing: Testimonial Discourse and Latin America. Durham & London: Duke University Press: 1996. Print.

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Esta entrada fue publicada en 11 mayo, 2015 por .
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