Análisis Cultural Seminario Temático 2015

Un blog hecho entre todos los estudiantes del curso de 2015 de Dr. Timmer, LAS, Universidad de Leiden. Blogs de otros años: https://thematicseminarlatinamerica.wordpress.com, y https://culturalanalysisul.wordpress.com

La voz de Auxilio: memoria ficcional de Tlatelolco- Tamia Cotacachi Elías

Amuleto es la historia de la exiliada uruguaya  quijotesca Auxilio Lacouture, en el México DF, ciudad que se convierte en su hogar desde los inicios de los años sesenta. Amante de la literatura y amiga de los viejos escritores emigrados de España y de las nuevas generaciones de poetas mexicanos se ve envuelta en una de la mayores tragedias de la historia mexicana: la matanza estudiantil de Tlatelolco. Durante este acontecimiento histórico ocurrido en el septiembre de 1968, Auxilio se oculta en los lavabos de mujeres de la Facultad de Filosofía y Letras mientras la policía toma el edificio. Allí permanecerá recluida varios días dentro de un túnel del tiempo donde se mezclan recuerdos del pasado, del presente y sucesos aún por vivir.

Tras la lectura de la novela observamos que uno de los rasgos más significativos del texto es el intento de testimoniar de manera original, y marginal, un suceso significativo en la historia. Un suceso que Auxilio no vive en sus propias carnes pero que la inunda hasta el alma. Es interesante, tomando como punto de partida esta presunción, analizar cómo y con qué mecanismos Bolaño crea narrativamente esta voz traumada de Auxilio. A partir de ahí, es clave reflexionar cómo la narradora, que representa un cuerpo fantasmal y bufonesco, da memoria del México del 68, y pensar si esta memoria que aporta puede ser válida para representar ese momento convulso de la historia de Latinoamérica.

La voz de Auxilio

La novela se construye alrededor del monólogo de Auxilio, que narra como un testigo convulso el impacto irruptor de un momento crucial en la historia de México y de Latinoamérica. Una gran presencia del Yo se apodera del relato ya desde el principio, apropiándose de el espacio textual donde la ambigüedad y la negación a racionalizar emociones y pensamientos se unen a un juego de afirmación negación. Auxilio es una testigo, que desde su lugar de sujeto excluido, nos lleva a reflexionar sobre la autoridad y barbarie y la relatividad que esta supone sobretodo en momentos de estado de excepción. La premisa benjaminiana: “No hay testimonio de la civilización que no lo sea también de la barbarie”[1]. Es una idea que Bolaño toma y reconfigura literariamente para demostrar la complicidad a veces entre el arte y la barbarie.

La credibilidad y autoridad del relato se ve socavada por su tono a veces humorístico, absurdo y lleno de conjeturas desmesuradas. Las acciones del conjunto de personajes suelen ser a veces incomprensibles y muchas otras veces absurdas y siempre carentes de tragedia real. El relato de Auxilio destaca por tener una voz narrativa con una focalización interna muy fuerte. Según Mieke Bal: “La focalización es la que determina las relaciones entre los elementos presentados y la concepción a través de la cual se presenta. La focalización será, por lo tanto, la relación entre  lo que se y lo que se percibe.” La voz de la narradora es intradiégetica y homodiegética, el narrador, Auxilio, explica su historia, y la de otros personajes, pero a veces su presencia totalmente diluida, se asemeja más a la de un cuerpo fantasmal, que da testimonio de unos hechos de la que ella nunca participa directamente. Su presencia no activa, igualmente aglutina todas las pequeñas historias que se hilvanan en el conjunto de la novela, son esas historias las que forman del cielo mexicano al cual Auxilio alude en sus recuerdos y del que parece sentirse anclada.

El tiempo narrativo es un aspecto también destacable de analizar en la construcción del personaje protagonista. Como observamos el tiempo no discurre de manera lineal sino que lo hace de forma fragmentaria, aportando a la narración un gran número de anacronías. Se van intercalando tiempo ulterior, presente y futuro; en detrimento del tiempo anterior y simultáneo, que son los únicos modos temporales donde el personaje puede aún incidir tomando decisiones que afecten al desarrollo del relato. Cosa que no ocurre con Auxilio que solo habla y rememora, pero que no actúa. Además cuando describe cualquier suceso ella parece siempre estar formando parte de un decorado.

La crítica literaria Celina Manzoni califica esta novela como: “delirante monólogo que le permite a Bolaño desde la voz de Auxilio construir una especie de Aleph”. Si recordamos a Borges, el Aleph es aquél punto donde se concentra el presente, el pasado y el futuro sin que haya una superposición de éstos. Esta idea de superposición temporal metáfora o incluso estructural, resulta a la vez una paradoja, pues se contrapone con ese tiempo traumático detenido e inmóvil en los baños donde Auxilio se encierra. La narración se despliega diferentes episodios con la aparición de nuevos personajes. En estas escenas los ritmos se desaceleran acabando y volviendo a empezar en el mismo punto, los baños. Las diferentes escenas se van desplegando endógenamente como siguiendo la morfología de los pétalos de una flor, siendo el centro de ésta los lavabos. Este centro funciona como un mirador, pero a la vez como un tatuaje del horror a través del cual se activan los surcos memoriosos del cuerpo de la protagonista, como si de una máquina del tiempo se tratase.

“Yo perdí mis dos dientes en el altar del sacrificio humano”(2009,p.37). “ Luego sentí pasos y me oculté en mi wáter (ese wáter es el cubículo que nunca tuve, ese wáter fue mi trinchera y mi palacio de Duino, mi epifanía de México)” (2009, p.197).

Es también en ese lugar de encierro donde la protagonista se autoproclama la madre de los poetas mexicanos, con su postura cómica, con las piernas abiertas apoyadas en la puerta, es como logra pasar desapercibida tras una inspección de los militares. Simbólicamente se transforma en adelante en la partera de esos poetas que “ parecían salidos del gran orfanato del metro del DF”(2009, p.69), aquellos que constituían una generación salida inevitablemente de la herida abierta de Tlatelolco. El hecho de dar a luz simbólicamente a un acontecimiento violento nos recuerda a la presunción marxista donde se toma la violencia como la generadora y originaria del decurso de la historia, sobretodo de aquellos grandes acontecimientos que marcan un punto de inflexión en la vida de las personas.

La función de la protagonista respecto los recuerdos y los personajes que aparecen con ellos es la de aglutinante, como hilo que hilvana una red de experiencias de una vida que podría haber sido. Auxilio es el enlace generacional entre la vejez de los poetas emigrados y la nueva horneada de escritores. Las historias con todos ellos tejen su identidad, lo que ella ama, en lo que se resume su vida y le da sentido. De Lilian Serpas a Arturo Belano de Garfias o Remedios Varo al Rey de los Putos… ella es el nexo de todos ellos y por voluntad propia. Auxilio es un cuerpo pastiche influenciable y dedicado, vocacionalmente, a unir esas realidades. Su ser funciona como emblema para el recuerdo de todos aquellos que forman un relato del DF que podría haber sido.

Por otro lado, la voz de Auxilio crea un núcleo retórico único, un leitmotiv constante que se caracteriza por el uso casi sintomático de conjunciones disyuntivas, mezcla del deje mexicano con el uruguayo, repeticiones y colisión de contrarios. Este estilo tan vívido que casi parece una plasmación literal de su discurso oral nos muestra poco a poco atisbos de la locura que la protagonista padece. El delirio de Auxilio sufre alternancias y oscilaciones, unifica y bifurca, está claro que con ello Bolaño no persigue rigor, pues su intención en y con el texto no es testimonial, ni política, sino poética.

Cuerpo –Memoria

Amuleto es la (re)construcción de una memoria de Tlatelolco. La postmodernidad desde la cual escribe Bolaño, ha hecho que la historia ocupe un lugar cada vez menos privilegiado en el ejercicio de rememorar el pasado. Bolaño a través de la voz de una mujer excéntrica y con atisbos de clara locura pone la palabra para dar cuenta de todo un periodo que choca con la idea la resistencia heredada y donde uno se sumerge en el fracaso de una generación.

La intención de Bolaño de incluir un marco narrativo real, la matanza de estudiantes de la UNAM el 18 septiembre de 1968, no hace pensar al inicio d la lectura que la novela en primera instancia busca denunciar una catástrofe del pasado. Pero no es así. Bolaño, enAmuleto, a través de la construcción un cuerpo-memoria, se propone reflejar como los grandes desastres contra la humanidad del siglo XX han mellado la conciencia y la estabilidad emocional de aquellos que fueron víctimas. En el conjunto que compone la obra de Bolaño es recurrente el México del 68 así como el Chile del 73. Estos dos momentos en su literatura actúan como núcleos de la historia latinoamericana, alrededor de los cuales él, ha escrito la mayoría de sus relatos y las pesadillas de sus personajes.

Desde el principio el testimonio de Auxilio se esboza como una verdad encubierta:

“Ésta será una historia de terror. Será una historia policiaca, un relato de serie negra y de terror. Pero no lo parecerá. No lo parecerá porque soy yo la que lo cuenta. Soy yo la que habla y por eso no lo parecerá. Pero en fondo es la historia de un crimen atroz” (2009, p. 11).

Como bajo una máscara, que en este caso son las formas de comunicar de nuestra protagonista, el terror está presente y resiste al olvido. Auxilio carga sobre sus hombros el deber de comunicar y de resistir al olvido, un acto que para ella supone un modo de justicia poética.

¿Por qué cuando hablamos de Auxilio hablamos de un cuerpo- memoria? Lejos de escribir sobre el testimonio ficcionalizado de un personaje, Bolaño infunde a su texto un gran impulso poético. Para él este tipo de aproximación a la realidad parece ser la forma más efectiva de hacer hablar a una testigo traumada hasta la locura. Como sabemos el testimonio es un género que se caracteriza por la narración y la descripción de unos hechos específicos, y como apunta John Beverly, donde el sujeto narra con la intención de ser una fuente más para una denuncia:

“Testimonio may include, but is not subsumed under, any of the following categories, some of which are conventionally considered literature, others not: autobiography, autobiographical novel, oral history, memoir, confession, diary, interview, eyewitness report, life history, novela-testimonio, nonfiction novel, or ‘factographic literature’.The situation of narration in testimonio has to involve an urgency to communicate a problem of repression, poverty, subalternity, imprisonment, struggle for survival and so on”

Gugelberger cita a Beverley (1996)

Auxilio, como vemos, no desempeña la función de un testimonio ficcional en la novela sino más bien actúa como un fósil, una huella impregnada por la violencia de Tlatelolco. Auxilio es un cuerpo fósil que desde el presente siempre nos alude al pasado, al ur, es decir, al origen de un acontecimiento que marcó el decurso de la historia. Walter Benjamín, como explica en su obra Passagen Werk, el fósil significa esa imagen ligada a la historia que se percibe como una herida que ha permanecido por la repetición del efecto de un acontecimiento en el tiempo, en Amuleto, Auxilio es ese cuerpo fósil, existente pero olvidado que repite el pasado para mantener vivo, a su manera, el origen de una catástrofe, de un mal injustificado.

El hecho, por otra parte, de que ella sea el aglutinante los otros personajes le resta agencia dentro del relato, y hace que a veces sea percibida como una mera presencia, mero espectro que mira y se deja llevar, que se impregna del entorno, y que vive sumido en el recuerdo. Un cuerpo- memoria que no articula un discurso sino que sólo registra subjetividades y se escapa de cualquier rigor articulado que pueda tener el testimonio de ficción.

Este cuerpo-memoria que es Auxilio, nos recuerda en su deambular por las calles y por la novela al flâneur de Walter Benjamin. A aquél que vaga por las calles sin rumbo abierto a todas las impresiones y vicisitudes que se abren a su paso. Leyendo algunas de las obras más importantes de Bolaño podemos detectar que la errancia es un componente clave en la construcción del devenir narrativo de muchos de sus personajes clave. Junto a este aspecto, el escritor crea una especie de mapas psicogeográficos, donde la ciudad, en el caso Amuleto México, adquiere una dimensión supraterrenal, para la protagonista.

La psicogeografía es una propuesta de análisis que nace del pensamiento situacionalista y que pone énfasis en el estudio de las emociones y comportamientos relacionados con el espacio. Uno de los conceptos más conocidos en esta modalidad es la deriva. Guy Debord en un texto aparecido en la publicación francesa Internationale Situationnisteescribía:

“Una o varias personas que se entregan a la deriva renuncian durante un tiempo más o menos largo a las motivaciones normales para desplazarse o actuar en sus relaciones, trabajos y entretenimientos para dejarse llevar por las solicitaciones del terreno y por los encuentros que a él corresponden. La parte aleatoria es menos determinante de lo que se cree:desde el punto de vista de la deriva, existe en las ciudades un relieve psicogeográfico, con corrientes constantes, puntos fijos y remolinos que hacen difícil el acceso o la salida de ciertas zonas. Pero la deriva, en su carácter unitario, comprende ese dejarse llevar y su contradicción necesaria: el dominio de las variables psicogeográficas mediante el conocimiento y el cálculo de posibilidades.”

Guy Debord (1958)

En esta novela tanto nuestra protagonista como los jóvenes poetas se han entregado a laderiva. El México del subsuelo, que es en donde se centra gran parte de la novela, supone para ellos un laberinto del que a pesar de todo evitan salir. Por otro lado, la errancia supone para estos bohemios olvidados, el elemento necesario para resistir caer en una vida reducida a los parámetros de la monotonía. Es por eso que estos vagan continuamente bajo la ardua búsqueda de significados a cuestiones metafísicas para ellos de carácter vital. En esta novela y también de forma muy destacable en otras dos obras de Bolaño, Los Detectives Salvajes 2666, el territorio se convierte en un espacio memorioso, donde el terreno más que ser descrito, es experimentado. El lector se familiariza con el México de la novela, no por la imagen que el autor crea de él, sino a través de la percepción subjetiva y las emociones que despierta en Auxilio. Así como pasa en 2666 donde la ciudad de Santa Teresa se representa a través del trabajo policial principalmente en la periférica, en Amuleto la ciudad azteca se percibe a través del vagabundeo de Auxilio y las trayectorias que la unen a los demás personajes.

 

Cuerpo colectivo

Si el testimonio intenta formar parte de la memoria colectiva, los testigos de Bolaño solo pueden ser entendidos como memoria individual o como olvido individual. Lo que sí forma un cuerpo colectivo en esta novela es la figuración del conjunto de personajes y supuestos estudiantes que vivieron la catástrofe de Tlatelolco y sus vidas fueron marcadas por el acontecimiento. De la misma manera que Bolaño manifiesta su preocupación por los crímenes silenciados del siglo XX, también en su obra está siempre presente la incertidumbre del destino de estos poetas latinoamericanos, que como Bolaño, nacieron entre dictaduras y en el espacio que denomina como la intemperie latinoamericana:

“Todos iban creciendo en la intemperie mexicana, latinoamericana que es la intemperie más grande porque es la más escindida y desesperada” (2009, p.42)

La intemperie latinoamericana de Bolaño alude a un abismo, en este caso a aquel espacio simbólico, eminentemente mexicano, al que parece que sólo se puede acceder mediante la ensoñación o la locura. Pero también la intemperie es aquel espacio donde las catástrofes quedan impunes, se trata de la Latinoamérica de los olvidados o de los que no se quiere recordar.

Hacia final del libro Auxilio ve un valle y en el fondo una multitud de jóvenes que marchan cantando hacia un precipicio, estos jóvenes que han vivido intensamente son sacrificados por un destino coartado de libertad:

“Y aunque el canto que escuché hablaba de guerra, de hazañas heroicas de una generación entera de jóvenes latinoamericanos sacrificados, yo supe que por encima de todo hablaba de valor, y de los espejos, del deseo y del placer.

Y ese canto es nuestro amuleto ” (2009, p.154)

Auxilio reconoce este canto como un “amuleto”, una entidad mágica a la que se recurre en busca de protección. Es esta también la función de Tlatelolco para Bolaño, un emblema generacional y colectivo, que como todo discurso mitificado, nunca se deja de recurrir y que sirve para ampararse siempre, independientemente de su contenido.

Tlatelolco es un ejemplo de asignación histórica a la agencia colectiva, desde una lectura todavía romántica, como si el Hombre fuera el sujeto de la historia. En la obra de Bolaño la historia es intuida como una pesadilla, donde la semilla del mal reside en el fondo de la humanidad, y donde cualquier intento de oposición a ésta, a manos de un cuerpo colectivo, es solo una etapa previa a una augurada derrota.

Conclusión

Como podemos observar en Amuleto el cuerpo-memoria articulado nos ofrece una forma diferente y ficcional de leer el pasado histórico. La memoria en este caso va más allá del testimonio colectivo y nos vuelve a recordar que el acto de rememorar como señala Ricoeur (2000) articula diferentes dimensiones más allá de lo factual, incluyendo lo emocional y lo afectivo, que ha sido durante mucho tiempo excluido por su débil rigor y objetividad. Como apunta Ricouer cada persona y cada cuerpo modula recuerdos que pueden tener referentes precisos pero que la Historia toma como válidos. A veces en los detalles más ínfimos, en las alucinaciones y mismo en los sueños pueden ocultarse los elementos más esclarecedores e importantes de la historia y Auxilio es un claro ejemplo de ello. Por otro lado, el cuerpo- memoria que Bolaño construye se trata de un cuerpo casi etéreo no actante, que funciona como un fósil. Un cuerpo que ha creado su esfera memoriosa a través del errar por los lugares que fueron también víctimas de una catástrofe. Auxilio personifica este fósil hablante y anclado en el momento convulso que se vivió ese septiembre del 68.

 

Bibliografía

 

 

Buck-Morss, S. The dialects of seeing: Walter Benjamin and the Arcades Project, The MIT Pres, Cambridge MA, 1989.

Bal,M. Teoría de la narrativa, Cátedra, Madrid, 2006.

Bolaño,R. Amuleto. Anagrama, Barcelona, 2009.

Debord, G. “Teoría de la deriva”, Internationales Situacioniste nº2, 1958.Traducción extraída de Internacional situacionista, vol. I: La realización del arte, Madrid, Literatura Gris, 1999.

Espinosa,P. Territorios en fuga: estudios críticos sobre la obra de Roberto Bolaño. Frasis, Santiago de Chile, 2004.

Gugelberger, G. M. The Real Thing. Testimonial discourse and Latin America. Duke University Press, 1996.

Manzoni,C. La escritura como tauromaquia. Corregidor, Buenos Aires, 2002.

Ricouer,P. Memory, history and forgetting. University of Chicago Press, Chicago, 2004.

[1] Benjamin.W. “Tesis sobre la filosofía de la historia”, 1950.

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Esta entrada fue publicada en 27 mayo, 2015 por .
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